María es "Salus Infirmorum"
porque es "Inmaculada Concepción"

"En la memoria de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, cuyo Santuario al pie de los Pirineos se ha convertido en templo del sufrimiento humano, nos acercamos - como hizo Ella sobre el Calvario, donde se erguía la cruz del Hijo - a las cruces del dolor y de la soledad de tantos hermanos y hermanas para llevarles consuelo, para compartir su sufrimiento y presentarlo al Señor de la vida, en comunión con toda la Iglesia.

La Virgen, "Salud de los Enfermos" y "Madre de los Vivientes" sea nuestro sostén y nuestra esperanza...".[1]

La elección personal del Santo Padre de unir la Celebración de la Jornada Mundial del Enfermo a la memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen de Lourdes, estimula a buscar la motivación de tal acto. Y ésta no puede ser simplemente emocional o de otro género temporal, sino solamente teologal.

Y así lo es, de hecho, en nuestra modesta opinión.

La fianza final a la "Salus Infirmorum" y a la "Madre de los Vivientes" no puede menos de decirnos que, para el Papa, Lourdes es señal constante de la revelación de la irrupción en nuestra historia de Pueblo en camino, de María Inmaculada Concepción. Es decir, de Aquella por la que la infinita Bondad de Dios ha decidido que "como una mujer había contribuído a dar la muerte, una mujer contribuyera a dar la vida... La cual ha dado al mundo la Vida misma que todo lo renueva, y ha sido enriquecida por Dios con dones adecuados a tan alta misión".[2] De Aquella que ya ha visto realizada en su Persona la sanidad global y total del cuerpo y del alma por los méritos de su Hijo Jesús, y es... "imagen e inicio de la Iglesia que habrá de alcanzar su cumplimiento en la edad futura y así brilla ahora en la tierra ante el peregrino Pueblo de Dios como señal de segura esperanza y consolación hasta que llegue el día del Señor".[3]

Así pues, María es Salus Infirmorum porque es Inmaculada Concepción.


Así desde siempre


Así es venerada en la comunidad de los creyentes desde tiempos antiguos, aunque el actual título se afirmará en siglos posteriores.

En Roma, desde la segunda mitad del siglo III, la Bienaventurada Virgen María es saludada "auxilium et solamen nostrae infirmitatis".[4] El Papa Estoban I, escribiendo el ano 256 al Obispo de León y Astorga, Basílides, explica que "ante lavacrum salutare lapsi omoes sunt et quidem primum fideles absolvuntur passione Christi, dein meritis beatue Deiparae: ille ad unitatem filiorum Dei reducit, haec vero sanitatem ac uniusquisque sanctitatem redonat".[5] Y de la misma manera se expresan otros Pontífices en los siglos siguientes.[6]

Lo mismo encontramos en los Santos Padres de la Iglesia, Latinos y Orientales, que, si bien no exponen la doctrina de la Inmaculada Concepción,[7]profundizada y madurada con el pasar del tiempo, consideran a María Madre de Dios la "llena de gracia" (Lc 1,28), defensa de la salud del Hombre.[8]

Así, Pedro Crisólogo afirma que "...la Virgen se ha convertido verdaderamente en madre de los vivientes mediante la gracia, Ella que era madre de quienes por naturaleza estaban destinados a la muerte".[9]

En el siglo V, Sedulio escribe que "una sola ha sido la mujer por la que se abrió la puerta a la muerte y una sola es también la mujer a través de la cual vuelve la vida".[10]

Y es de Venancio Fortunato este maravilloso Himno: "Oh excelente belleza, oh mujer que eres la imagen de la salvación, potente por causa del fruto de tu parto y que gustas por tu virginidad, por tu medio la salvación del mundo se ha dignodo nacer y restaurar el género humano que la soberbia Eva ha traído al mundo".[11]

Cerramos este breve excursus entre los Padres Latinos con Fulgencio di Ruspe, que escribe: "...la bondad divina ha realizado este plan para redimir al género humano: por medio de un hombre, nacido de una sola mujer, a los hombres les ha sido restituida la vida" [12].

Hay mayor riqueza de textos en los escritos de los Padres y de la Liturgia Oriental. Cirilo de Jerusalén: "Por medio de la Virgen Eva entró la muerte; era necesario que por medio de una virgen, es decir, de la Virgen, viniera la vida...". [13]

El Pseudo-Gregorio Niceno: "...de la Virgen Santa ha florecido el árbol de la vida y de la gracia... De hecho, la Virgen Santa se ha hecho manantial de vida para nosotros... En María solamente, inmaculada y siempre virgen, floreció para nosotros el retono de la vida, ya que sóla ella fue tan pura en el cuerpo y en el alma, que con mente serena respondió al ángel...". [14]

Romano el Melode: "Joaquín y Ana fueron liberados de la verguenza de la esterilidad y Adán y Eva de la corrupción de la muerte, oh Inmaculada, por tu natividad. Esta festeja hoy tu pueblo, rescatado de la esclavitud de los pecados, clamando a ti: "La estéril da a luz a la Madre de Dios, madre de nuestra vida". [15]

Proclo de Constantinopla: "Ha sido sanada Eva... Por eso le decimos: "Bendita tú entre las mujeres" (Lc 1,42), la sola que has curado el dolor de Eva, la sola que enjugaste las lágrimas de la atribulada..." [16].

En la Liturgia de la Iglesia Oriental del I al VI siglo, abundan los textos. Reproducimos sólo algunos:

"Por Eva la corrupción, por ti la incorruptibilidad; por aquella la muerte, por ti, en cambio, la vida... ¡El Médico, Jesús, ha venido a nosotros por ti!, para curarnos a todos, como Dios, y salvarnos... Ave. Inmaculada y Pía, salve, baluarte del mundo...". [17]

"Inmaculada Madre de Cristo, orgullo de los ortodoxos, a ti te ensalzamos. Eres Vida, oh Casta, por ti has dado la vida a quienes te ensalzan...". [18] "Ave, por ti el dolor se extingue... Ave, tesoro inagotado de vida... Ave, medicina de mis miembros: Ave, salvación de mi alma". [19] "...Oh, Virgen doncella inmaculada, salva a quienes en ti buscan refugio". [20]

"Inmaculada Madre de Dios (...) nosotros, que hemos conseguido tu protección, oh Inmaculada, y que por tus oraciones hemos sido liberados de los peligros y custodiados en todo tiempo por la Cruz de tu Hijo, nosotros todos, como se debe, con piedad, te ensalzamos... Nuestro refugio y nuestra fuerza eres tú, oh Madre de Dios, socorro poderoso del mundo. Con tus plegarias proteges a tus siervos de toda necesidad, oh sola bendita". [21]

Concluímos esta rápida visita a los testimonios de los primeros siglos de la Iglesia con un tropario de la himnografia griega que hace de síntesis: "Santísima Madre de Dios, no me abandones durante el tiempo de mi vida y no me confies a ninguna protección humana, sino tú misma encárgate de curarme y ten piedad de mi". [22]


Hoy en Lourdes


El jueves 11 de febrero de 1858, en Lourdes, la Bienaventurada Virgen María confia a la joven Bernadette Soubirous el mensaje de esperanza y de luz para la humanidad enferma y que sufre en el espíritu y en el cuerpo. Y es de nuevo un juevesel 11 de febrero de 1993, cuando el Santo Padre envía a Lourdes como Personal Representante suyo al Cardenal Fiorenzo Angelini, para celebrar la Primera Jornada Mundial del Enfermo. Coincidencia fortuita pero feliz, que destaca en el tiempo las opciones de Dios.

Tal vez esto no sea una señal. Y sin embargo, nos da ocasión de subrayar hasta qué punto es conforme al Mensaje de la Blanca Señora de la Gruta de Massabielle la inspirada palabra del Pastor Supremo de la Iglesia de su Hijo Jesús.

De los coloquios tenidos con la celestial visión y referidos por Bernadette, sorprende la relación personal que la Virgen María estableció con ella. "Me mira como una persona mira a otra persona. Me trata de usted. Me habla en dialecto". [23] Estupenda lección del Cielo. Todas las criaturas humanas, aun las más pequeñas y las más pobres, las más simples e incultas, tienen derecho a ser respetadas como personas. Tal es el tema insistente que Juan Pablo II hace resonar en la Carta institutiva de la Jornada Mundial del Enfermo [24] y en el Mensaje para su Primera Celebración. [25]

El Papa que desde el primer momento de su servicio pastoral ha puesto en el centro al Hombre, se hace alma y voz del más solo y que más sufre, invocando, exigiendo respeto y valorización de lapersona, intocable en sus derechos inalienables.

Penitencia y oración por los pecadores, pidió la Virgen a Bernadette. Y le hizo sentir todo el peso de la Pasión del Hijo. Durante la visión del 25 de febrero, experimenta sus efectos. Contará Marie Pailhes, que estaba a su lado, que "Parecía que cargara con todos los sufrimientos del mundo".[26] Bernadette llevó en su cuerpo, hasta la muerte, los sufrimientos de la Pasión, invisibles, pero lancinantes. "Soy molida como un grano de trigo", dirá un día hacia el fin de su vida.[27]

Y Juan Pablo II escribe en la Carta institutiva: "Lourdes (...) es lugar y a la vez símbolo de esperanza y de gracia en el signo de la aceptación y de la oferta del sufrimiento salvífico". Y es lugar que da el mensaje de que "Más fuerte que la muerte es el amor", como anuncia la XV estación del Via Crucis, con la gran piedra sepulcral removida la mañana de la Resurrección.

En la Homilía pronunciada en la Basílica de San Pío X la mañana del día 11, a los 25.000 fieles presentes, el Cardenal Personal Representante de el Santo Padre afirmó que "...debe ser la de hoy una Jornada en la que renovamos espiritualmente las promesas de nuestro Bautismo, que se resumen en la voluntad de seguir fielmente a Cristo, encarnado "no para ser servido, sino para servir" (Mc 20,28) y para curar toda enfermedad del cuerpo y del espíritu".

El agua que fluye de la roca de Massabielle, que la dulce y blanca Señora indicó a Bernadette, es "signo de Cristo, de cuyo costado fluyen agua y sangre para lavarnos del pecado. En el recuerdo del Bautismo y en la celebración de la Reconciliación, esta agua adquiere pleno significado". [28] El Misal de la Parroquia de Lourdes proponía aquel día, para la Celebración de la Eucaristía, la lectura de este fragmento de la Pasión y ella, Bernadette, no lo sabía. La Virgen la había guiado a representar y a vivir la Pasión del Hijo por los pecadores.

Y sólo el día de la Anunciación, jueves 25 de marzo, la "Señora vestida de blanco (...) con una faja azul y una rosa amarilla sobre cada pie, del mismo color de su rosario", [29] revela su nombre: "YO SOY LA INMACULADA CONCEPCION". ¿Cómo no pensar en una determinada decisión de poner en estricta relación con el momento de la Encarnación su ser "llena de gracia" y su venida a Lourdes, entre el Pueblo en camino, cansado, perdida la esperanza, enfermo, extraviado?

Muchedumbres inmensas de peregrinos han acudido en estos 135 años a esta "Ciudad del si a la voluntad de Dios" a implorar luz, esperanza, salud del cuerpo y del alma.

En Lourdes hemos encontrado la confirmación de que Maria es Salus Infrmorum porque es Inmaculada Concepción.

P. FELICE RUFFINI, M.I.
Subsecretario del Pontificio Consejo
de la Pastoral para los Agentes Sanitarios

 NOTAS

[1] JUAN PABLO II, Mensaje para la celebración de la Primera Jornada Mundial del Enfermo. Vaticano 21.X.1992.
[2] CONCILIO VATICANO II, Const. Dogmática Lumen Gentium, n. 56.
[3] Idem n. 68.
[4] ANGELINI CARD. FIORENZO, Maria Salus Infirmorum nel mistero e nella storia della Salvezza, Ediz. Orizzonte Medico, Roma 1970, P. 134, n. 37.
[5] Ibidem.
[6] Cfr. Idem, pp. 134-140.
[7] Vid. DE FIORES S., Immacolata, en Nuovo Dizionario de Mariologia, cuidado por De Fiores S.-Meo S., Ediz. Paoline 1986, PP. 679-708.
[8] Para esta parte nos hemos servido de la Obra Testi Mariani del Primo Millennio, editada por GHARIB G. TONIOLO M.E. GAMBERO L. DI NOLA G., Città Nuova 1988-1991, 4 volúmenes.
[9] Sermón 140, 4; PL 52, 557B-557B.
[10] Himno 1, 5-8; CSEL 10, 153; PL 19, 753.
[11] In Laudem Sanctae Mariae; PL 88, 276-284.
[12] La fe, al diácono Pedro, 18; CCL 91, 716-752; PL 65, 675-700.
[13] Catequesis, XII, 15; PG 33, 741.
[14] Homilia sobre la Anunciación; La Piana, 548-563.
[15] Himno de la Natividad de Maria; Maas-Trypanis I, 276-280.
[16] Homilía V sobre la Madre de Dios; PG 65, 715-727.
[17] Kondakia a la Madre de Dios Virgen; BZ 58,329-332.
[18] Himno en Honor de María Virgen; BZ 18, 345-346.
[19] AKATHISTOS, I. La Anunciación; Horologion, 887-900.
[20] Megalinaria Festivos - Himno para la Navidad; BZ 18, 347.
[21] Troparios ciclo semanal - Theotokiaferiales; Horologion, 787-815.
[22] Troparios ciclo diario; Horologion, 270.
[23] BORDES J., Lourdes - Siguiendo los pasos de Bernadette, MSM 1991, P. 16.
[24] Vid. Dolentium Hominum, revista del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Agentes Sanitarios, n. 20-1992, P. 3-6.
[25] Idem n. 21 -1992 P...
[26] BORDES J., o. cit. p. 23.
[27] Idem p. 55.
[28] Idem p. 84.
[29] Idem p. 15.

Volver Pag. Inicial

 

María

Webmaster: Pbro. José Luis Gallotto

Si queres comunicarte con nosotros, escribinos a:  info@agentespastoral.com.ar

Queremos seguir creciendo en este servicio, tu aporte nos ayudará a mejorar

Ubicación Geográfica de la Diócesis de Rafaela